En un espacio bien iluminado, pintado en tonos elegantes y atrevidos, sobre un suelo de roble natural que absorbe el frío, donde lo intangible se presiente y le aporta carácter, se crean tres ambientes sin recurrir a ninguna receta , las piezas se van eligiendo y transformando para un lugar y una persona en concreto, consiguiendo así un alto nivel de confort ... no es improvisación, es una meditada intuición.

